
Un "estilo"
de sol, arena y mar...
Con el privilegio de ser la ciudad atlántica
por excelencia, La Paloma tiene el "estilo"
de los lugares buenos para "quedarse un
tiempo", de los lugares a los que "siempre
se vuelve".
Tiene una identidad modelada en torno a un
faro, dos islas y una bahía, a través de una
vieja estación de trenes, casillas de tabla,
un puerto, un bosque de pinos y un poco de
bohemia marinera.
Un puñado de rochenses y algunos marinos que
por aquí anclaron, le dieron forma y
estructura. Creció con el impulso del
ferrocarril que la unía a Rocha y los barcos
que a través del Atlántico, la comunicaban
con Montevideo, Río de Janeiro, Buenos Aires
y Europa. Aún hoy continúa su expansión con
una característica propia: los agentes
turísticos, en su mayoría, son vecinos de la
zona.
Posee dos polos de desarrollo bien
definidos: la industria pesquera y el
turismo, a los que trata desde hace mucho
tiempo de hacerlos complementarios, estables
y pujantes.
La oferta turística es inmejorable, tiene
todo, desde las aguas tranquilas de la
bahía, a las enormes olas del Cabito o la
Balconada; desde las rocas del faro, a las
extensas playas de Anaconda.
Se pueden realizar aquí las más diversas
actividades, según gustos y posibilidades de
quienes las disfrutan: bañarse, pescar,
practicar deportes de playa, practicar surf,
navegar, excursiones, paseos en bicicleta,
caminatas, aplaudir la puesta del sol o
sencillamente "no hacer nada", sentarse a
disfrutar.
Una variada oferta de hotelería, gastronomía
diversión nocturna y compras, le dan el
perfil de modernidad que tiene toda ciudad
con proyección. El toque íntimo se lo dan
los pequeños salones de te, las cabañas o
los pequeños restaurantes atendidos por la
familia.
Un lugar especial es el puerto, donde
modernos yates conviven con pequeños barcos
de pesca, compartiendo vaivenes, colorido,
frutos del mar, y muchas veces "una copa en
cubierta".
Referencias: Costa Atlántica / Km.0 de la
Ruta 15 / A: 28 km. Rocha y de la Ruta
Panamericana Nº 9, a 238 de Montevideo.-
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